Mirtha «Estoy más allá del bien y del mal»

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24 de Marzo de 2015

Por Mercedes Funes
Fotos: Santiago Turienzo y archivo Atlántida

A días de iniciar su temporada número cuarenta y ocho al frente de Almorzando…, la diva analiza las claves de su vigencia. Aún sorprendida por el cariño del público, se pregunta: «¿Qué es esta magia a esta altura de mi carrera?». El amor y su relación con Daniel Tinayre. Sus desvelos y dolores. Sus secretos para seguir activa y sus proyectos. Juana y la sucesión. Susana, Tinelli y el poder.
«Quiero disfrutar cada minuto de mi vida»

La dueña
En el living de su casa donde recibió a Gente, con tailleur de encaje rosa de Claudio Cosano.

Cuando promedie la entrevista, Rosa María Martínez Suárez confesará que nunca dejó de seducir: «Me fascina gustar. Creo que en mi la seducción es algo congénito». Recién entonces entenderé por qué después de cuarenta y siete años de almuerzos y toda una vida detrás de cámaras, elige hacerle frente a cualquier sombra de cansancio y hasta a su propia salud -como cuando el invierno pasado se repuso en tiempo récord tras la caída en la que se fisuró dos costillas y se quebró la tibia y el peroné- para seguir siendo Mirtha Legrand. «Trabajo desde los 14 años y sigo vigente. Yo ya no necesito trabajar pero lo hago porque me hace bien al espíritu», admite, sentada en el living de su piso de Libertador, sin muchos más excesos que los portarretratos con fotos familiares que se amontonan en mesas bajas y en los estantes de la biblioteca. En las paredes cuento dos Soldi, un Lescano, un Castagnino dedicado y un retrato de la dueña de casa firmado por el español Cañizares, el mismo que pintó a Evita y a varios reyes. Le pregunto si le gusta el arte. «La pintura, sí. A Daniel (Tinayre) le gustaba mucho. Casi todos estos cuadros fueron regalos de él», me dice, y nombra por primera vez en esta charla a quien fue su marido y productor por cuarenta y ocho años, hasta que la muerte los separó en 1994. «Lo extraño. Sin él, me falta un referente. Vivimos tantas cosas juntos, viajes, festivales… Muchas veces me gustaría decirle: ‘¿Te acordás de cuando fuimos a tal lado, de cuando comimos con fulano…?'».

¿Cómo siguió después de perder al amor de su vida?
Una vive mucho de recuerdos. No soy nostalgiosa, pero ¡tengo recuerdos tan lindos! Mi marido siempre me admiró y me ensalzó. Este departamento, por ejemplo, lo compró para mí, sin que yo supiera. Yo había tenido que viajar al interior y él me fue a buscar al aeropuerto. Cuando llegamos estaba toda la casa puesta, hasta mi ropa colgada en el placard, flores… «Este es mi último gesto de amor», me dijo.

Imagino que en cincuenta años juntos no todas habrán sido rosas.
No, claro. No todo era placentero. Trabajar con el marido es difícil. Yo soy una mujer de carácter. No soy fácil para dirigir, y él me dirigió por mucho tiempo.

«Vos te das cuenta cuando un hombre te quiere. Eso es lo que sigo extrañando de Daniel. No el beso en la boca, sino aquel ‘Chiquita, abrigate que hace frío’. Extraño a alguien que se ocupe de mí.»

Su cable a tierra
Aunque nacieron con segundos de diferencia, Mirtha cuenta que hoy ve en Silvia «Goldie» Legrand más a una madre que a una hermana. Es a quien recurre cuando tiene «una pena», porque siente que la aconseja con coherencia y le dice las cosas como son. «Nadie me conoce como ella», dice ML, que se reúne una vez por semana con su melliza y su hermano, el director y guionista José Martínez Suárez, para almorzar y hablar de sus padres, de sus vidas, de lo que pasa en Villa Cañás, de las cosas simples que también hace a una diva. ¡Tan grande es el afán por no fracasar, por la fama, el rating, la lucha contra el paso de los años…!», confiesa ella y dice que necesita a sus hermanos para no deshumanizarse. Aunque agradeció mucho, la reservada Goldie no quiso hablar para esta nota. «No le gusta. Eligió otro camino», sabe bien Mirtha. Y en ese camino siempre marchó junto a su hermana, como una brújula, como un espejo.

Usted ha revelado que le perdonó infidelidades.
De eso no voy a hablar… (hace una pausa, pero sigue) Tinayre era un hombre al que le gustaban mucho las mujeres. Era muy buen mozo. Pero a la que quería era a mí. Yo sabía que yo era su mujer y su amor. Vos te das cuenta cuando un hombre te quiere. Eso es lo que sigo extrañando. No el beso en la boca, sino aquel «Chiquita, abrigate que hace frío». Extraño tener a alguien que se ocupe de mí.

¿Y usted no tuvo tentaciones? Muchos hombres habrán tratado de seducirla.
Puede ser, pero yo nunca me di cuenta, y creo que es lo mejor que me pudo haber pasado. Lo tomo como cortesía, amabilidad. admiración. A nada le temo más que al ridículo. Ahora la veo a (Viviana) Saccone con el novio (Santiago García Rosa 21). que hizo de su en La cabra y digo ¡Chapeau! ¡Que notable es el amor! Hubo un actor que se enamoro de mí. Y aunque yo no sentía lo mismo por él, me gustó que me lo dijera.

¿Alfredo Alcón estuvo enamorado de usted?
Pienso que sí. Fue algo platónico. y dio lugar a que naciera entre nosotros una amistad tan amorosa… Hubiera cumplido años ahora. Hablé con él por última vez hace exactamente un año, cuando lo llamé para saludarlo. Era un príncipe, maravilloso, irreemplazable. Es así… Cuando sos grande, vas perdiendo a muchos seres queridos, amigos, actores, compañeros.

Festejó su cumpleaños rodeada de artistas y políticos. ¿Cuántos amigos reales siente que tiene?
Una de las cosas que más me gustan es estar rodeada de artistas. Amo salir de noche, ir con amigos a comer y al teatro. Yo no soy de las que dicen que pueden contar a sus amigos con los dedos de la mano. Tengo muchos, muy queridos, por lo menos, veinte. Algunos de cuando era chica. Con Goldie (su melliza) nos reunimos una vez por mes con la mesa de las chicas de Villa Cañás. Tengo amigos de Rosario y de Santiago del Estero que vienen a visitarme a Buenos Aires.

«La pelea contra el paso del tiempo es una batalla perdida. No se puede luchar contra los años; hay que llevarlos con dignidad, elegancia y placer.»

El fuego sagrado «Sigo vigente porque tengo el fuego sagrado», dijo a GENTE al ganar el Martín Fierro de oro, en 1992. Dos décadas e igual número de premios más tarde, incluído el Martín Fierro de Platino, su fórmula es la misma. El fuego también.

Una diva nacional
«Soy nacional», dice Legrand. Y ahí está su estilista y asesor dessde hace 40 año, Héctor Vidal Rivas para certificarlo: «Salvo cuando Dior tenía local acá, Mirtha se ha vestido muy poco con marcas del exterior. Elige y eligió siempre diseñadores nacionales. Hizo famosos a varios modistos argentinos: cuando ella se puso a mostrar su ropa en TV, nadie lo hacía». Tiene criterio, sabe lo que le queda bien, dice Vidal, y revela que jamás se pone algo «que no esté probado antes». Sus diseñadores fetiche: lbañez, Iara y Cosano. Colores rosados, marfil, negro, fucsia y verde esmeralda, pero nunca verde botella ni bordó. Su clave: «Piensa todo el tiempo en que su público la vea espléndida’.

«Han sido muy crueles conmigo. Yo he sido la causante por no haber dicho nunca cuántos años tenía. Pero voy a seguir sin revelarlo.»

¿Quiénes han sido sus amigos del ambiente?
Susana, Carlos Rottemberg, los Calabró, los Mesa, los Disi, Selva (Alemán) y Arturo (Puig). Tengo un grupo con Merceditas Carreras, Erika Wallner, Julia Sandoval, Ramonita Galarza, la Coca Sarli cuando estaba mejor de salud; nos juntamos en una confitería de Belgrano. Y Susana es como de la familia para Goldie y para mi. La queremos mucho.

¿Ella ha sido su gran rival en la televisión?
Sí, yo creo que sí. Es un personaje muy fuerte. Tenemos estilos distintos y ella es mucho más joven que yo. Susana es hollywoodense, una superstar. Yo soy nacional. Nacho (Viale -34- su nieto y productor) me quiere volver más internacional, pero yo no soy eso.

Nunca va a estrenos, pero fue a verla al teatro. Fue algo caótico, pero también una gran demostración de cariño del público hacia usted.
Muy caótico. Había tanta gente que mi chofer, Marcelo, tuvo que bajar a pedir refuerzos, porque teníamos miedo de abrir la puerta del auto. Me empezó a faltar el aire y dije: ‘Yo me bajo’ Sé lo puntual que es Susana, así que al final bajé y fue la hecatombe. Sí, ¡hay amores que matan! Pedí socorro, porque pensé que me iban a fracturar. Pensaba en mi pierna… Pero el espectáculo fue fantástico. Es un «Giménez Festival»: el público la ama desde que aparece. los aplausos son impresionantes: ¡se aplaude cada mutis! Me encantó como está Susana. Me parece una comediante finísima, talentosa y graciosísima. ¡Se come la escena! Le agrega su carisma, su desparpajo… ¡Yo no podría decir esas palabras ni aunque quisiera, y cuando las dice ella queda bien! Además, está preciosa, de figura, su carita… La dirección de Puig es excelente; la escenografía de Alberto Negrín -que también hace la de mi programa- es extraordinaria. El elenco es fantástico. Yo creo que la piel de Judas va a ser el suceso de la temporada teatral junto con la de Antonio Gasalla (Más respeto que soy tu madre 2), que es mejor todavía que la anterior.

Me habló de su hermana, Goldie. Se ha dicho que usted le pidió que dejara de mostrarse en público.
Es una de las ridiculeces que me endilgan. Goldie es preciosa, ¿cómo no voy a querer que se muestre? Es ella quien no quiere aparecer. No le gusta. No va a los lugares donde hay prensa.

¿Siente con ella esa conexión diferente que supuestamente se da entre los mellizos?
Nadie me conoce como Goldie. Sólo ella es capaz de decirme: ‘Chiquita, no digas más esto’. Ve todos mis programas. Es muy inteligente. De ella es la frase: «Como te ven, te tratan…».

«No pregunto para incomodar a mis invitados; me pongo en el lugar del espectador. Pero he perdido el miedo. Estoy mas allá del bien y del mal»

Su mano derecha
Hay pocas fotos da Elvira Guraz, y cuando aparece, casi siempre es como aquí, detrás de la señora, desdibujada y luminosa, humilde y atenta sin otro afán que seguir cumpliendo con su tarea desde hace 35 años, cuidar de Mirtha Legrand. «Es mi mano derecha. Ella, Goldie y Marcela son mis principales apoyos», cuenta Mirtha de esta santiagueña que, así como la histórica Elba vio nacer a sus hijos, desembarcó en casa de los Tinayre justo antes de la llegada de Nacho y Juanita, a quiénes cuidó como a sus propios «bebos». Elvira comenzó como mucama, pasó al puesto de ama de llaves cuando Elba enfermó y hoy es asistente personal de ML, a quien acompaña a sol y a sombra. Simpática e inteligente – estar junto a Mirtha no admite otra cosa -, tiene parientes en Santiago, pero no duda cuando le pregunto: «La señora es mi familia».

¡Y si te ven mal, te maltratan!».
También ‘Lo que no es, puede llegar a ser’. Hoy Goldie es como mi mamá, y no porque parezca mayor, sino porque es a quien recurro cuando tengo una pena o una preocupación. Siempre me aconseja bien, con coherencia. Una vez por semana almorzamos los tres, con ella y mi hermano, José, acá en mi casa, y hablamos de nuestros padres, de Villa Cañas, de como nos gustaban los helados de la heladería que estaba frente a la plaza, al lado de la iglesia

Qué importante debe ser para una diva como usted tener un cable a tierra, a su esencia
¡Claro! Tan grande es el afán por no fracasar, por la fama, el rating, la lucha contra el paso de los años! No quiero deshumanizarme, perder el contacto con los míos Esta es una carrera muy complicada para una mujer sola.

Hábleme de la lucha contra el paso del tiempo.
Es una batalla perdida. No se puede luchar contra los años. hay que llevarlos con dignidad, elegancia y placer La gente grande debiera ocupar su tiempo. Para el cerebro es como una gimnasia. Muchos hablan y cuando tengan mi edad no van a saber ni cómo se llaman. Es de familia, los tres hermanos somos iguales. El otro día estaba en el aire con Guillermo Coppola y no me salía la palabra «jacuzzi». Fueron segundos, pero me desesperé. Me dijo el doctor (Facundo) Manes que es normal … Después de un rato, uno se acuerda.

Usted hace un culto de su imagen. ¿Cómo se cuida?
Odio la gimnasia. Para mi te arregla el cuerpo, pero te desarregla la cara. ¡Tanto gesticular arruina la expresión! Nada me gusta más en la vida que comer. Ahora mismo me comería un tostado o una pizza. O un té con scons. Soy de ascendencia española y tengo tendencia a engordar. ¡Es un sacrificio! Pero para mi edad estoy muy bien.

Nunca quiso revelar su edad. Hace poco la publicó una revista y también la dijo Viviana Canosa
Han sido muy crueles conmigo. La envidia y los celos son terribles. No les llevo el apunte. ¡Después Canosa no quiere que se metan con ella! He sido yo la causante por no haber dicho nunca cuantos años tenía. Yo he generado todo. Es algo que tampoco me gusta preguntarles a otras actrices. Haría un chiste con eso de preguntar la edad, pedía que no la dijeran, a ver si yo tenia que contar la mía. Pero voy a seguir sin revelarla. No la voy a decir, y es de mal gusto preguntarle la edad a una dama (se ríe).

¿No se cansa de tener que estar siempre impecable?
Hay que tener voluntad, ser «gánico», como digo yo. Esta mañana habría dado cualquier cosa por quedarme en la cama. Pero me levanté, me vestí, me maquillé, me peiné, sonreí para las fotos …. una vez que lo hago, lo disfruto.

¿Cómo es Mirtha Legrand cuando está en su casa?
En robe de chambre y con la cara lavada. Sólo me pongo una crema humectante. Alcón me decía: «Sos más linda con la cara lavada».

En un año electoral, casi todos los políticos querrán sentarse a su mesa.
La verdad es que todos quieren venir, menos los oficialistas. Sólo (Mariano) Recalde (titular de Aerolíneas Argentinas) y (el jefe de Gabinete) Aníbal Fernández han estado. Fueron mesas fuertes, y está bien. No me gusta la TV light ni que estén todos de acuerdo. Me gusta que haya debate, recambio; me encanta la política.

Para el Guinness
«No sé si en el mundo hay otra mujer de mi edad con un programa así después de tantos años. ¡Debería estar en el Guinness! Cuarenta y siete años es todo un récord», dice Mirtha sobre los almuerzos que han acompañado a varias generaciones de argentinos. En las fotos, junto a Susana -«mi amiga, mi familia y mi única rival en la TV», la define- y en el estudio donde este sábado volverá a sentarse a la mesa para una nueva temporada.»

¿Qué piensa de los presidenciables?
Cada uno tiene su personalidad y los veo parejos. Creo que va a ganar (Daniel) Scioli, pero va a haber ballotage y ahí se va a imponer (Mauricio) Macri. De los tres (el tercero es Massa), del que soy amiga es de Scioli. Muchas veces le pido ayuda para gente que necesita. Si supieran las cartas que recibo…!

Son pocas las figuras que asumen como usted el compromiso solidario. ¿Lo siente una obligación?
No. A mí me da placer. La fama da poder. Y el poder hay que usarlo para ayudar a la gente.

Le iba a preguntar eso: si es consciente de su poder.
Claro. Para los hospitales (es madrina de las fundaciones del Fernández y del Materno Infantil de Mar del Plata) hay que comprar aparatología carísima. Yo les digo
a los vendedores de los tomógrafos: «Si me hace precio los nombro en el programa». Para eso uso mi poder.

¿Por qué cree que Cristina no fue nunca a su programa desde que es presidenta?
Ha sido una elección de ella. Sólo les dio entrevistas a Solita (Silveyra) y a (Jorge) Rial. Pero conmigo los Kirchner han sido amabilísimos, eh. Hicimos un excelente programa desde El Calafate cuando Néstor era presidente. Después me mandó un cordero patagónico que no sabíamos como cocinar. También me llamaba por teléfono para mis cumpleaños.

¿Cree que la grieta entre los argentinos se superará?
Lamentablemente, no. Creo que va a perdurar. Lo que más le reprocho a este gobierno es el abismo que abrió entre los argentinos. Yo veía a las artistas que fueron al Congreso para la apertura de sesiones… No es que me parezca mal que vayan: soy amiga de Pablo Echarri y de Nancy Duplaá. ¡Pero es tan grande la división que hay! Mucha gente tiene miedo de hablar. Yo estoy obsesionada con el tema Nisman. Tengo un exceso de información.

¿Piensa que el caso se va a resolver?
Espero que sí. Le creo a la jueza (Sandra) Arroyo Salgado. Fue muy fuerte la presentación que hizo. Y el doctor (Osvaldo) Raffo es una eminencia de la medicina forense. Pero esto también está dividido por la grieta, o el abismo, porque Arroyo Salgado es antikirchnerista y la fiscal (Viviana) Fein es kirchnerista.

La gente valora en usted que se anime a decir lo que otros no pueden o no se atreven.
Para animarse hay que tener autoridad. No pregunto con afán de incomodar a mis invitados: me pongo en el lugar del espectador. A veces me parece que alguno se va a levantar y se va a ir. Pero, ¿sabe una cosa? Yo he perdido el miedo. Me parece que estoy más allá del bien y del mal. Pienso: «¿Qué me van a hacer? ¿Me van a levantar el programa? ¿Me van a prohibir?». Todo lo que podrían hacerme ya me lo han hecho. Y acá estoy. Yo no sé si en el mundo hay otra mujer de mi edad con un programa así después de tantos años. ¡Debería estar en el Guinness! Lo merece. Cuarenta y siete años es todo un récord.

«Elijo a mi abuela» – Por Nacho Viale
Mi abuela me dio todo el amor que podía pedir como nieto. Desde esos abrazos en una plaza cuando era chico, las sorpresas de buscarme en el colegio, las charlas y ese apoyo total, con una confianza ciega que a veces me asusta de tanta responsabilidad. Es única, la adoro y la necesito. Y esto no lo comparto con nadie: es mío, como un gran trofeo que cuido. También está el personaje, Mirtha Legrand. Tengo la suerte de aprender de ella todos los días. De ver el coraje y el esmero que le pone a cada cosa que encara. Al personaje sí debo compartirlo con la gente que por suerte la acompaña, la admira y la quiere mucho. Es una N°1 soy un agradecido y un privilegiado por estar a su lado produciéndola. Pero por sobre todas las cosas, yo elijo a mi Abuela. A esa que nadie conoce, y a ese amor del que sólo sabemos ella y yo.

¿Cómo se hace para sostener un programa en el aire por tanto tiempo?
Hay que aggiornarse. Saber qué sucede en el país. Yo leo todo. Los domingos leo La Nación, Perfil, Clarín, las revistas… Leo muchos libros políticos, siempre más de uno por vez. Acabo de terminar el de Tato Young (Código Stiuso) y el de Nelson Castro (Los últimos días de Perón). Veo mucha televisión. Duermo con la radio prendida, siempre en Mitre. Me gusta el programa de Edgardo Mesa y Fanny Mandelbaum, a la madrugada. A veces escucho que me nombran y doy un respingo en la cama, entre sueños. Estudio mucho. Siempre sé quiénes son mis invitados. Soy una profesional de verdad. No me gustan los aficionados. Soy meticulosa, minuciosa. Me molesta confundir un nombre: me acuerdo de todo.

¿Qué cambió en usted y qué en su público en estos cuarenta y siete años?
Mi relación con el público es un idilio perdurable. Fueron creciendo conmigo. La gente me dice: «Usted es como de mi familia». Yo he cambiado también. Soy menos naive. Hoy hay pocas mujeres de mi edad que estén tan informadas como yo.

Dos encuestas recientes la señalan como la artista que más tendría para aportarle a la política en caso de presentarse como candidata a un cargo.
Me enorgullece. Supongo que tiene que ver con los años, con la experiencia. Hay tonos y tonos para preguntar, y yo lo hago de un modo que no molesta. Soy seductora. Seduzco hasta a mis nietos. Me fascina gustar. Creo que en mí la seducción es algo congénito. ¡Si los argentinos nos sedujéramos un poco más… cuánto mejor estaríamos! Ah, la seducción… ¡Qué maravilla!

¿Sigue sin importarle el rating?
Ahora me está importando más. No quiero, ni nunca querré, que me lo digan cuando estoy en el aire, porque siento que me condicionaría. Pero post programa me gusta verlo en el camarín con todo el equipo, y festejar cuando nos va bien.

La temporada marplatense de Almorzando…fue un éxito de audiencia.
Fueron dos meses inolvidables. Para mí, para el público y para el canal. Insistí mucho para ir a Mar del Plata. Mi producción, que me quiere muchísimo, me pedía: «No, Chiquita, no vayamos». Habrán pensado: «La Legrand está delirando». No creían que me iba a ir tan bien. Me favoreció el cambio de canal. En América me trataban con cariño, pero El Trece es líder.

Siempre anuncia su retiro, pero nunca lo concreta. ¿La televisión es una adicción?
Siempre creo que va a ser el último año. Pero puede ser que la televisión sea adictiva. A mí me encanta, me da aire, placer. Toda la semana deseo que lleguen el sábado y el domingo para ir al canal. Voy a trabajar con el entusiasmo de una mujer de 20 años.

Usted hizo toda su carrera sin protagonizar ningún escándalo. En cambio, su hija Marcela (65) y su nietaJuana (32), no lo han logrado.
Son generaciones y formas de pensar distintas. Son buena gente. Marcela es una chica excelente; buena madre, hija, amiga. Y Juana también es una gran madre. Cuando está cariñosa me dice «abuelita». Los chicos están tan divinos… Alí va a cumplir 3 años y Silvestre (7) es igual al padre, el mismo cuerpo de Gonzalo (Valenzuela), los mismos gestos. Ambar (12) es el calco de Juana. Tiene pasión por Marcela. Le dice «Mima»; Susana es «Kika» y Marcela es «Mima».

«Juana no quiere saber nada con sucederme. Quizá algún día, pero sería más divertida e informal. Es tan graciosa… En la publicidad en la que me imita está fantástica».

¿Ya usted no le molesta que la llamen «abuela»?
No, nunca tuve problemas con la palabra, Hasta mis bisnietos me dicen «abu» o «abuelita». Ambar se pone mis anillos; es muy femenina. El otro día me dijo: «Abu, ¿vos te ponés spray en el pelo? Porque a mí no me gusta tocarte y que tengas spray» Así que, cuando está ella, no uso (se ríe). También me reta si me pongo un tapado de piel. Yo le digo que son de criadero, pero ella se planta: «Vos sabés los animalitos que hubo que matar, abu?». Es adorable.

¿Cree que la prensa se ensañó con Juana?
Si, muchos se ensañaron con ella. Creo que una de las razones por las que vive en Chile es que acá no la dejan tranquila. Ella quiere mostrar lo que hace como actriz; no entiende la otra parte. Yo no hablo más del tema. ¡Es tan simpática y encantadora cuando quiere…! Y es toda linda: la carita, la piel, las manos, el pe-lo… Es una de las mujeres más bonitas de la Argentina.

Este año la reemplazó en un almuerzo después de que a usted la operaron. ¿La ve como su sucesora?
¡Nooo! Ella no quiere saber nada. Quizá algún día, pero sería más divertida e informal. ¡Es tan graciosa…! En la publicidad en la que me imita está fantástica. Juana tiene que hacer comedia. Ya le dije a (Adrián) Suar que tiene que hacer con Juana Mujer bonita, porque es el papel perfecto para ella, con esa mezcla de rea y chica bien. Se lo tiré como idea.

¿No le gustaría producirla?
¡Me encantaría producir ficción! A La dueña le ha ido muy bien y a mi me dan ganas de hacer La dueña 2.

¿Le resultó fácil volver a la actuación después de tanto tiempo?
¡Me costaba aprender la letra! Hasta que pedí permiso para improvisar. Me gustó mucho hacer La dueña. No se me hubiera ocurrido sin Nacho. Yo hago cosas para complacerlo; él me convence. Siempre tiene ideas: salió a su abuelo Tinayre. En su trabajo lo respetan. El me aporta juventud, me cuida, me asesora. Es cálido, cariñoso, todos lo quieren. Me manda mensajes de WhatsApp: ‘Abuelita, te quiero». El otro día me puso: «Sos mi faro». Está destinado a grandes cosas en lo artístico. Ahora hizo la remake de La patota, una gran película de Daniel.

Por unos meses, fue casi de la familia con Tinelli
Cande es un amor. Ni pregunté qué pasó ahí. Me la presentó el año pasado, en el cumpleaños de Marcela… Conmigo, Tinelli ha sido siempre amoroso. Me encantaría hacer un programa con él a solas.

¿Cómo ve a la televisión?
Un poco subida de tono. Me gusta la TV abierta. Ahora con Elvira vemos Las mil y una noches. No salgo para no perdérmela. Y si no, el domingo veo el resumen. Hacen planos grandes, tiene un ambiente tan sugestivo; es mágica.

Volvió a actuar ¿No le gustaría volver al cine?
No podría. Siento que ningún director podría cuidarme tanto como Daniel. Él se fijaba hasta si el soutien que tenía puesto me hacía buenos pechos. Tenía un gran sentido estético.

¿Se arrepiente de algo?
No. He hecho todo lo que he querido. Como decía Tinayre: «Tu carrera es milagrosa, Chiquita». Sí me arrepiento de no haber estado más tiempo con mis hijos cuando eran chicos. Ellos nunca me pasaron factura. Fueron a buenos colegios y vivieron bien gracias al trabajo de sus padres. Pero cuando volvían a casa a la tarde, yo no estaba para recibirlos.

La muerte de su hijo Daniel debe haber sido el dolor más grande de su vida.
Pienso en Dany todos los días. Él se alejó de nosotros muchos años. Una lástima. Perdimos tiempo. La vida está hecha de presencias, no de ausencias… Un día estaba recostada en mi cuarto y golpeó la puerta. «¿Se puede?», preguntó. Lo vi aparecer y me puse a llorar. Me abrazó. Nunca lo olvidé. No hablamos de nada, y desde ese momento fue una nueva vida. Mucha gente muy mala dice que yo lo aparté, pero él solo se fue alejando… ¡Qué lástima que se murió Dany! Hubiera sido un gran compañero ahora…

«En casa vivo en robe de chambre y con la cara lavada. Sólo me pongo una crema humectante. Alcón me decía: ‘Sos más linda con la cara lavada».

¿Cómo se supera una pérdida corno ésa?
Una siempre se aferra a algo: a la familia, a los amigos, a la carrera, a las ilusiones…

¿Con qué se ilusiona?
Lo que más deseo es seguir teniendo energía y lucidez, seguir siendo querida. Disfruto de los placeres pequeños: salir a comer con amigos, almorzar con toda la familia en casa de Marcela un asado hecho por ella. Estar todos juntos con Nacho, Juana, Rocco, Ambar, Silvestre, Alí. Con Goldie y Josecito. En familia. Ellos no me tratan como a Mirtha Legrand.

Me dijo que ha perdido el miedo. ¿Realmente no le teme nada?
A la muerte. Le tengo miedo a la muerte. Cualquier persona grande que diga que no le teme, miente. Me da tristeza pensar en dejar a mis seres queridos, a la gente. Por eso quiero disfrutar de cada minuto de mi vida.

¿Qué le diría a la Chiquita que a los 14 años hizo su primer protagónico en Los martes, orquídeas?
«¡Qué carrera tan larga y brillante has hecho, Chiquita!»

¿Es felíz, Mirtha?
Estoy pasando un momento pleno en todo sentido: profesional, artístico, familiar. El contacto con el público… Esta temporada en Mar del Plata ha sido triunfal. La gente me demuestra un cariño, un respeto, una simpatía… ¡Lo que he vivido este verano cuando iba a los espectáculos…! Hasta los chicos me siguen; se ponen nerviosos cuando me saludan. Yo digo: «¡Dios mío! ¿Qué es esta magia a esta altura de mi carrera?». Sí, estoy viviendo un momento excelente. Y nada va a empañar esta felicidad.

Producción general: Mariano Caprarola
Asistente: Fernanda Almendra
Asistentes de fotografía: Lucho Viola y Nicolás Mellino
Asesor de imagen: Héctor Vidal Rivas
Vestuario: Claudio Cosano, Iara, Ruma Zapatos, Faboma y Tower Accesorios
Make up: Lorena Andrade. Peinado: Lía Sáncbez
Ambientación: Sergio Company. Especial agradecimiento a Wedding Living (flores) y Simpson  Anticuario

Publicada en GENTE del 24 de Marzo de 2015 (ver Tapa)

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